Las familias españolas rompen la tradición de invertir en depósitos

Las familias españolas están dejando de invertir los ahorros en depósitos bancarios y prefieren  sacrificar seguridad a cambio de conseguir una mayor rentabilidad.

La rentabilidad de los depósitos ha pasado del 2% a establecerse a largo plazo en torno al 0,1%, según los datos del Banco de España. Teniendo en cuenta todos los plazos, el tipo medio actual se mantiene estable en el 0,07% por el momento. En 2013 estaba en el 1,5%. En ese intervalo de tiempo hemos pasado de ser líderes en Europa en cuanto a remuneración se refiere, a ser uno de los países más rezagados.

A medida que ha ido disminuyendo el interés de los depósitos, también ha ido reduciéndose el dinero que las familias han invertido en ellos a plazo fijo. En concreto, el dinero depositado en los bancos batió récord en junio al superar los 796.000 millones de euros. En el primer semestre de 2018, el volumen se ha incrementado en algo más de 20.000 millones de euros. Estas cifras hacen referencia tanto al dinero depositado a plazo fijo como el que hay en cuentas a la vista, de las cuales se puede retirar el dinero en cualquier momento.

Los últimos datos reflejan que los españoles están migrando el dinero que antes rentabilizaban en los plazos fijos a las cuentas corrientes pese a que tienen una rentabilidad inferior o nula en la mayoría de los casos, pero tienen mayor disponibilidad. Es comprensible que la mayoría de las familias prefieran las cuentas que son más flexibles y que además ofrecen ventajas como rentabilidades promocionales, tarjetas gratis…

Fondos de inversión y vivienda

Sin embargo, el producto bancario que está ganando impulso son los fondos de inversión porque ofrecen mayor rentabilidad frente a los depósitos.

Con la vivienda sucede algo similar: está creciendo el interés como alternativa de inversión, dado que la rentabilidad bruta de comprar una casa para ponerla en alquiler se acerca ya al 8%.

La previsión es que, si suben los tipos, se traslade más ahorro hacia depósitos a plazo fijo y, por lo tanto, aumenten las cuentas de ahorro aunque esto será de forma gradual. Por otro lado, la canalización de ese ahorro va a depender de que la economía europea siga creciendo y de que el endeudamiento no dañe a ese ahorro.